La oficina colaboró en la búsqueda de la identidad biológica de personas cuyos padres habían muertos o desaparecido durante la represión ilegal de la última dictadura. Los damnificados manifestaron haber sufrido una doble victimización: por el perjuicio sufrido por su familia y por el daño a su propia identidad familiar y social.

En otras presentaciones, ciudadanos de diversas edades que habían sido entregados en adopción cuando eran niños, acudieron en búsqueda de datos relacionados con su propia identidad.

En muchos casos, la adopción estaba otorgada vía procedimiento judicial y en otros la entrega del niño se realizó sin la intervención judicial.

En todas las presentaciones, la Oficina de Derechos Humanos y Justicia colaboró en la búsqueda de la identidad, proporcionando la información obtenida a través de un trabajo de reconstrucción de la historia familiar.

Consciente de la delicada situación referente a datos de identificación de la familia biológica, la oficina procedió con prudencia y verdad. Se realizaron entrevistas y reuniones con los padres adoptantes, que en su rol de verdaderos padres sociales habían protegido al niño; y con los padres, hermanos y abuelos biológicos y otros miembros de la familia de origen.

Se ayudó y orientó al ciudadano en el fortalecimiento de las nuevas redes familiares y sociales.


Víctimas de delitos contra la integridad sexual

Numerosos delitos sexuales no se denuncian por la vulnerabilidad de las víctimas, por vergüenza, humillación, por amenazas del autor del delito o por razones culturales y sociales. La falta de denuncia implica a menudo la impunidad de los autores y la posibilidad de nuevos hechos de violencia, con alto riesgo de muertes. Romper el silencio representa para la víctima una nueva conmoción. Por esa razón, se necesita que el abordaje de la víctima se lleve adelante de manera cuidadosa y respetuosa; ya que deberá relatarle las circunstancias del delito a personas extrañas en las diferentes etapas del proceso penal. Además la víctima sufre consecuencias físicas, emocionales y sociales, generalmente graves, provocadas por el delito; desarrollando nuevos comportamientos como auto-encierro, vergüenza, miedo, perturbaciones psíquicas, depresiones, aislamiento, sensaciones de suciedad, intento de suicidio.

Las víctimas de delitos sexuales necesitan:

  • Respeto a su vulnerabilidad y desorientación post-delictiva
  • Acompañamiento en la presentación de la denuncia
  • Información sobre la importancia de los estudios y revisaciones médicas y ginecológicas y sobre las enfermedades venéreas y embarazos a consecuencia del hecho delictivo
  • Información sobre del progreso de la denuncia y sobre la manera en que trabaja el sistema judicial
  • Acompañamiento de familiares, conocidos o profesionales en las distintas etapas de la causa
  • Información sobre de la decisión del tribunal cuando termina el proceso penal
  • Orientación sobre los distintos tratamientos victimológicos que realizan instituciones gubernamentales y no gubernamentales