El viernes 13 de marzo, en la Sala de Acuerdos del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), el presidente del TSJ, Domingo Sesin junto con los vocales Aída Tarditti, Luis Rubio, Luis Angulo y Jessica Valentini recibieron al juez federal Hugo Vaca Narvaja. Durante el encuentro, hablaron sobre el trabajo conjunto desarrollado por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) y el Instituto de Medicina Forense (IMF) del Poder Judicial de Córdoba para la identificación de personas desaparecidas en la última dictadura militar.
De la reunión también participaron el secretario de Derechos Humanos y Trata del Juzgado Federal n.° 3, Miguel Ceballos; y el titular de la Oficina de Derechos Humanos del TSJ, Wilfrido Pérez.
Las excavaciones fueron realizadas en un predio del Tercer Cuerpo de Ejército, conocido como Loma del Torito. Luego de la clasificación de los huesos encontrados, se logró determinar los perfiles genéticos y determinar las identidades de 12 personas que estuvieron secuestradas en La Perla.
Cabe recordar que, en 2023, el TSJ firmó un convenio de colaboración con el EAAF que posibilitó que la intervención del IMF en la búsqueda de personas desaparecidas durante la última dictadura militar en los campos militares.
Los aportes de la Justicia provincial en la investigación estuvieron a cargo de la responsable del Servicio de Antropología Forense del IMF, Anahí Ginarte; quien ya había intervenido, en 2014, en la identificación de cuatro estudiantes de medicina de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), cuyos restos fueron hallados en los Hornos de Cal.
Otro aporte sustancial del IMF fue asegurar la cadena de custodia de los restos hallados en ese sector, que permanecen bajo orden del Juzgado Federal n.° 3 de Córdoba, en el laboratorio del instituto.
El procedimiento en Loma del Torito comenzó en septiembre de 2025 en una zona delimitada de 10 hectáreas que fueron desmontadas. Allí, se cavaron cerca de 10 kilómetros lineales de trincheras de 1,20 metros de ancho por 1,80 de profundidad; fueron más de 200 fosas de 50 a 150 metros de largo.
La búsqueda empezó a partir de una fotografía aérea del año 79 tomada por Guillermo Sacripanti, un geólogo de la Universidad de Río Cuarto. Se identificó la zona, se empezaron a hacer las excavaciones y, en los últimos días de septiembre, aparecieron restos óseos en una zona alterada.