La conmemoración de los 30 años del sistema de pasantías en el Poder Judicial de Córdoba permitió analizar un proceso de transformación institucional profundo. Lo que comenzó como un programa de formación académica se convirtió, con el paso del tiempo, en la piedra angular de un modelo de gestión basado en la transparencia y la idoneidad profesional.
El origen de la normativa
La institucionalización de este sistema se produjo mediante el Acuerdo n.° 290, Serie “A”, de 1995, el cual aprobó el "Convenio Marco de Pasantías" entre el Tribunal Superior de Justicia y la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). El objetivo primordial era brindar a los estudiantes de Abogacía una instancia de formación práctica y un contacto directo con la administración de justicia.
Posteriormente, a través del Acuerdo n.° 94 Serie “A”, de 1996, se hicieron efectivas las primeras designaciones de estudiantes en los fueros Penal, Civil, Comercial y Laboral. Se estableció una estructura de tutorías técnicas y un régimen de trabajo equivalente al del personal judicial para asegurar una inserción profesional efectiva y rigurosa. A partir de esa fecha, ingresaron cerca de 3500 pasantes al programa, de los cuales 1629 continúan prestando servicios como integrantes del Poder Judicial, en diferentes funciones.
A continuación, se transcriben las vivencias de tres profesionales que formaron parte de la primera camada de pasantes del Poder Judicial de Córdoba y que hoy ocupan cargos en la magistratura y la función judicial. Sus historias dan testimonio del impacto de aquella iniciativa tuvo en la carrera judicial.
Sergio Ruiz, camarista Civil
"Para nuestra generación, el ingreso a la Justicia fue una conquista que se gestó entre los pasillos de la facultad y las mesas de entrada de tribunales. En una época donde el acceso parecía reservado para unos pocos, el cospel de transporte se convirtió en el símbolo de un compromiso inquebrantable; era el puente de quienes no teníamos modo de ingresar. Detrás de cada pasante ad honorem hubo una arquitectura del sacrificio familiar que permitió sostener la vocación mientras esperábamos que las reglas cambiaran. Hoy, a tres décadas de aquel hito, celebramos la victoria de haber transformado el privilegio en un derecho basado estrictamente en el mérito".
Mariana Irós, secretaria de la Relatoría Penal del TSJ
“En 1996 cursaba el último año de abogacía, había venido desde el interior de la provincia, iba a ser la primera abogada de la familia. Vivía en un departamento alquilado con otras amigas (una de ellas Maricel Chiavaro, también pasante, hoy secretaria de un Juzgado de Control de Córdoba). Ingresé como pasante al Juzgado de Instrucción 14°, tras un proceso de selección, y allí me hicieron sentir familia. Aquella experiencia fue el preludio de los primeros concursos del Poder Judicial de Córdoba, un desafío que encaramos colectivamente entre compañeros y compañeras que aún siguen a mi lado. Hoy, 30 años después, doy testimonio cotidiano del valor de la universidad pública como motor de la movilidad social y de la importancia de que se haya democratizado el acceso a la justicia mediante el sistema de concursos”.
Silvana Laura Quaglia, fiscal multifuero de la ciudad de San Francisco
"Para mí, el sistema de concursos fue la clave de todo: si no hubiese existido ese primer llamado, jamás habría tenido la posibilidad de ingresar al Poder Judicial. Mi camino empezó, cuando mi amiga Laura Barale —hoy jueza de Control— me anotó para realizar la pasantía, cuando cursaba sexto año. Realizar dicha pasantía en el Poder Judicial, fue muy importante para la formación; en la facultad no teníamos práctica y entrar a tribunales (en mi caso, en el Juzgado de Instrucción de 12ª Nominación), fue la posibilidad de adquirir el conocimiento práctico que la facultad no nos brindaba. Luego rendí el concurso para ingresar, fui ayudante fiscal, secretaria y hoy soy fiscal (cada uno de esos cargos por concurso). Tras 30 años de carrera, mi conclusión es que este sistema es sumamente positivo: es el que garantiza que cualquier persona que reúna los requisitos necesarios, pueda acceder y crecer en verdaderas condiciones de igualdad".
Del sistema de pasantías al concurso público
Este modelo impuso requisitos estrictos: ser alumno regular, haber aprobado las materias de tercer año y demostrar un desempeño académico sólido. La pasantía, con una duración de un año y posibilidad de prórroga, funcionó como el primer gran filtro de selección, basado exclusivamente en las capacidades del aspirante.
La relevancia histórica de este proceso radica en que el éxito de las pasantías permitió finalizar el antiguo esquema de ingresos para dar paso a la consolidación de los concursos públicos. Aquella etapa de transición demostró que el mérito era el único camino legítimo para garantizar la excelencia en el servicio de justicia.
Legado institucional
A tres décadas de aquel hito, el sistema es valorado como la reforma que permitió profesionalizar los cuadros judiciales. Aquellos primeros pasantes que ingresaron por convenio sentaron las bases de una cultura de trabajo que hoy se refleja en el actual régimen de concursos, consolidando el derecho de todos los ciudadanos a acceder a la función pública en igualdad de condiciones.